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Elecciones Presidenciales Ecuador 2006 (La previa)

Este viernes 15 de octubre son las elecciones presidenciales. Me la pasé como loco aprovechando el tiempo del feriado del 9 de Octubre para avanzar el desarrollo de mi proyecto actual Bass Abyss. ¿Por qué? Porque salí premiado como miembro de una de las juntas receptoras del voto. O sea que me toca estar guardado desde las 6:30 de la mañana hasta las 9 o 10 de noche en el recinto electoral, en mi caso en la Universidad Estatal, recibiendo los votos de los empadronados en la mesa que me asignaron. Ni en mis peores trabajos me ha tocado trabajar tanto tiempo, de corrido y sin descanso. Aparte de gratis.

Es un deber cívico. Bueno el hecho es que te sortean. Me enteré como hace dos semanas consultando la página del Tribunal Supremo Electoral. Nunca antes me había tocado pero todos sabemos que es una experiencia poco entretenida por decir menos. Pensé que al final soy joven, no tengo ninguna excusa para no presentarme, así que qué mas queda. Vamos a apoyar a la causa. Según nos dicen han escogido sólo a profesionales, universitarios y trabajadores de la empresa pública y privada. Ojala que la gente que le toque conmigo en la misma mesa tenga buena predisposición para el trabajo largo que nos depara.

Como novedad estaban dando unas charlas de capacitación a los favorecidos. Bueno, en las charlas escuché toda clase de quejas de personas que ya les ha tocado antes y que siguen saliendo en el sorteo. Como es mi primera vez, no podía evitar preocuparme de que en el futuro me sigan escogiendo. De hecho, si hay segunda vuelta, ya sabemos que nos toca ir de nuevo a los mismos. Otro día perdido, perdón, otra jornada cívica que cumplir. Sin pan ni agua, eso sí, porque todos tenemos alguien que nos quiere mucho y nos va a llevar el lonche. El gobierno ya hace muchos al otorgarnos semejante honor, supongo. Qué consuelo, gracias. La próxima vez implementen el voto electrónico y ahórrenos este sistema arcaico de votación.

Recibir los votos en sí no es tan complicado según he escuchado y observado cuando he votado. Por más pesado que sea estar guardado en un mismo lugar desde las 7 de la mañana hasta las 5 de la tarde recibiendo votos, lo más triste según sé es a partir de esta última hora, cuando se cierra la votación y empieza el escrutinio. Toca abrir las urnas y contar las papeletas, vocear en voz alta cada voto, anotar los resultados, ver que toco cuadre, atender los pedidos de los observadores. En fin, espero que lo que dije de salir 9 a 10 de la noche sea sólo una exageración y nos desocupemos rápido.

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